Caldo Tonkotsu Japonés: Base Cremosa de Huesos de Cerdo

Por DishFrames
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Domina el alma del ramen japonés con este caldo Tonkotsu blanco y aterciopelado. Una base rica lograda mediante la extracción de colágeno y tuétano de cerdo.

↓ Los ingredientes ↓ Los pasos

El Tonkotsu, que significa literalmente huesos de cerdo en japonés, es la joya de la corona de la cultura del ramen. A diferencia de los caldos claros como el shio o el shoyu, el Tonkotsu es una emulsión densa de grasa y colágeno, hervida con fuerza para lograr su característico color marfil y una textura cremosa. Esta versión utiliza manitas de cerdo y patas de pollo para garantizar un caldo tan rico que envuelve el paladar por completo.

Un cazo de rico caldo Tonkotsu: cremoso, de color blanco marfil y textura aterciopelada.
Un cazo de rico caldo Tonkotsu: cremoso, de color blanco marfil y textura aterciopelada.
Preparación15 mins
Cocción2 hr 30 mins
Total2 hr 45 mins
Porciones1,5 litros (aprox. 6 raciones)
DificultadIntermedio
Calorías450 kcal

Ingredientes

Instrucciones

  1. 1Preparar la base de carne
    Mano colocando una manita de cerdo cruda en una olla de acero inoxidable junto a un hueso de caña grande y patas de pollo.

    Coloca media manita de cerdo limpia, un hueso de caña grande y quince patas de pollo en una olla a presión profunda. Estos ingredientes ricos en colágeno son fundamentales para crear el cuerpo espeso y reconfortante de una base de sopa japonesa clásica.

    Tip: Asegúrate de que la manita esté bien limpia y sin vello para mantener un sabor puro y una textura suave en el caldo final.
  2. 2Cubrir con agua
    Chorro de agua clara cayendo en una olla de acero inoxidable llena de huesos de cerdo y patas de pollo.

    Vierte suficiente agua para sumergir completamente la carne y los huesos. Empezar con agua fría es clave para extraer gradualmente el sabor y el tuétano a medida que sube la temperatura.

    Tip: Usar agua filtrada ayudará a conseguir el sabor más limpio posible para tu base de caldo.
  3. 3Añadir aromáticos frescos
    Cebolletas verdes frescas y rodajas de jengibre reposando sobre la carne cruda y el agua dentro de una olla.

    Añade las cebolletas y las rodajas gruesas de jengibre a la olla. Estos ingredientes son cruciales para neutralizar los olores fuertes del cerdo y el pollo, aportando una profundidad sutil y refrescante.

    Tip: Puedes machacar ligeramente las cebolletas y el jengibre antes de añadirlos para liberar sus aceites esenciales con mayor eficacia.
  4. 4Desodorizar con vino blanco
    Olla a presión con patas de pollo, jengibre y cebolleta mientras se vierte vino blanco desde un cazo de metal.

    Añade dos cucharadas de vino blanco a la olla. El componente ácido es esencial para neutralizar olores y equilibrar el perfil de sabor intenso del tuétano de cerdo y pollo.

    Tip: Si no tienes vino blanco, un vino de cocina seco o sake también funcionan de maravilla para neutralizar olores.
  5. 5Retirar las impurezas
    Cuchara de metal grande retirando espuma gris de la superficie de un caldo de carne hirviendo.

    Cuando el agua rompa a hervir, usa una cuchara grande para retirar con cuidado la espuma gris y las impurezas que suben a la superficie. Este paso es vital para lograr una base limpia y blanca sin sabores amargos.

    Tip: Sé constante; retirar la espuma continuamente durante el hervor inicial garantiza un resultado mucho más refinado y profesional.
  6. 6Rellenar con agua hirviendo
    Agua hirviendo vertiéndose en una olla con patas de pollo y huesos de cerdo parcialmente cocinados.

    Si el nivel de agua baja tras retirar la espuma, rellena con agua hirviendo. Mantener el nivel de líquido es necesario para que la carne y los huesos se cocinen uniformemente.

    Tip: Usa siempre agua hirviendo para rellenar; así mantendrás la temperatura interna y no detendrás el proceso de cocción.
  7. 7Retirar la carne y los huesos
    Colador de acero inoxidable levantando trozos de hueso de cerdo y patas de pollo cocidas de una olla con caldo amarillento.

    Una vez finalizado el ciclo de presión y cuando la carne esté tan tierna que se desprenda sola, retira la manita, los huesos y las patas con un colador grande. Reserva el líquido de la olla.

    Tip: Deja que los ingredientes escurran un segundo sobre la olla para no perder ni una gota de ese líquido concentrado y sabroso.
  8. 8Separar la carne de los huesos
    Espátula de madera presionando manita de cerdo y patas de pollo cocidas en un bol para separar la carne y la piel de los huesos.

    Pasa la carne y los huesos a un bol grande. Usa una espátula de madera para presionar los ingredientes ablandados, separando la carne tierna, la piel y el tejido conectivo de las estructuras óseas duras.

    Tip: La carne debe estar extremadamente tierna en este punto, desprendiéndose de los huesos casi sin ningún esfuerzo.
  9. 9Machacar la carne hasta crear una pasta
    Machacador de metal triturando carne de cerdo y pollo cocida hasta formar una pasta espesa en un bol.

    Desecha los huesos grandes y duros, conservando solo la carne tierna y los tejidos blandos. Tritura todo con un machacador de cocina hasta obtener una pasta fina. Esto facilita que los sabores y la gelatina se emulsionen en la sopa.

    Tip: Machacar la carne crea esa sensación en boca rica y la textura cremosa característica de los caldos de ramen de alta calidad.
  10. 10Devolver la carne machacada a la olla
    Cuchara metálica dejando caer trozos de carne machacada y tuétano en una olla con base de sopa clara.

    Desliza toda la carne machacada, el tuétano y la piel de nuevo a la olla con el caldo original. Estos sabores concentrados son el secreto de una base de sopa digna de un restaurante.

    Tip: Asegúrate de aprovechar hasta el último trozo de la pasta; ahí es donde reside todo el colágeno y el sabor del plato.
  11. 11Hervir hasta que blanquee
    Cazo metálico removiendo una olla de caldo de huesos de cerdo opaco y blanco con trozos de carne y grasa.

    Cocina el caldo a fuego lento sin tapa durante una hora para que las grasas se emulsionen y el líquido se vuelva blanco. En los últimos 10 minutos, sube el fuego al máximo para espesar la consistencia.

    Tip: Mantén la olla destapada en esta etapa para permitir que la sopa reduzca e intensifique su sabor.
  12. 12Colar el caldo
    Caldo de huesos blanco vertiéndose a través de un tamiz metálico con restos de carne hacia otra olla.

    Cuando el caldo esté rico y cremoso, pásalo por un colador de malla fina a un recipiente limpio. Esto filtrará los residuos de carne y hueso, dejando una base perfectamente suave y aterciopelada.

    Tip: ¡No tires los residuos! Puedes añadir más agua y hervirlos de nuevo para crear un segundo caldo más ligero para otras recetas.
  13. 13Retirar la grasa solidificada
    Mano usando palillos de madera para retirar una fina capa de grasa amarilla de la parte superior de un caldo gelatinoso frío.

    Deja que el caldo se enfríe hasta que se solidifique en una gelatina firme. Una capa de grasa amarilla subirá a la superficie; retírala con cuidado usando palillos o una cuchara. Esto garantiza un sabor puro sin ser grasiento.

    Tip: Eliminar esta grasa mejora significativamente la textura, haciendo que el caldo se sienta rico pero no pesado en el paladar.

Conservación y Recalentado

Refrigerador
5 días
Guarda en un recipiente hermético. El caldo se volverá una gelatina firme debido al alto contenido de colágeno.
Congelador
3 meses
Congela en porciones individuales o moldes de silicona para usar fácilmente en tus futuros cuencos de ramen.
Recalentado
5–8 min
Derrite suavemente el caldo gelatinoso en un cazo a fuego medio hasta que esté líquido y humeante.

Quemar Calorías

Correr
~45 minutos de trote constante (~9 kmh).
Bádminton
~55 minutos de juego de alta intensidad.
Zumba
~1 hora de ejercicio de baile rítmico.

Preguntas Frecuentes

Necesitas un hervor fuerte o el paso de machacar la carne para que las grasas y el colágeno se emulsionen con el agua. Hervir demasiado suavemente resultará en un caldo claro.
Las manitas aportan la gelatina esencial para esa textura característica. Si no las usas, añade más patas de pollo o piel de cerdo para mantener la densidad.
Ayuda a neutralizar el olor fuerte de los huesos. El sake japonés o el vino de cocina Shaoxing son excelentes alternativas si no tienes vino blanco a mano.
El caldo debe estar opaco, de color crema y debe sentirse pegajoso en los labios debido al colágeno cuando lo pruebes caliente.
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