Espaguetis
Trufa y Gambas
Eleva tu cena con estos lujosos espaguetis con trufa y gambas. Al usar una yema de huevo para lograr un acabado cremoso sin nata, obtendrás un plato lleno de umami.
Los espaguetis con trufa y gambas son una unión perfecta entre la tierra y el mar, combinando el sabor terroso de la pasta de trufa con gambas suculentas y perfectamente selladas. Esta receta emplea una técnica culinaria inteligente: emulsionar una yema de huevo fresca con el calor residual para crear una salsa sedosa y decadente que resulta sorprendentemente ligera. Es un plato de calidad de restaurante que demuestra que se pueden lograr sabores sofisticados y ricos en umami con sencillez y cuidado en tu propia cocina.
Ingredientes
- 120 g espaguetis
- 250 g gambas peladas
- 200 g champiñones
- 2 tbsp pasta de trufa
- 80 g vino blanco
- 3 cloves ajo
- 1 yema de huevo
- to taste sal marina
- to taste pimienta negra
- to taste aceite de oliva
- to taste queso parmesano
- to taste perejil
Instrucciones
- 1Sazonar las gambas

Coloca las gambas limpias y peladas en un plato y sazónalas con una pizca de sal marina y pimienta negra. Mezcla bien y deja que las gambas marinen durante aproximadamente 10 minutos para desarrollar el sabor.
Tip: Asegurarse de que las gambas estén secas antes de sazonarlas ayuda a que se doren adecuadamente en la sartén. - 2Hervir los espaguetis

Lleva una olla con agua a ebullición y añade una pizca de sal. Introduce los espaguetis en el agua hirviendo, tapa y cocina a fuego lento durante 6-8 minutos hasta que estén al dente, luego retíralos del agua.
Tip: Guarda el agua de la pasta; un chorrito puede ayudar a emulsionar la salsa más tarde si la pasta parece demasiado seca. - 3Picar el ajo

Toma los dientes de ajo y pícalos cuidadosamente en trozos finos usando un cuchillo afilado sobre una tabla de cortar de madera. Prepara el ajo junto con los champiñones antes de comenzar a cocinar los componentes de la sartén.
Tip: Usa un movimiento de balanceo con el cuchillo para picar el ajo de manera eficiente y segura. - 4Sellar las gambas

Calienta aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto. Añade con cuidado las gambas marinadas, asegurándote de que no estén amontonadas. Fríe a fuego medio-bajo durante 1-2 minutos por lado hasta que las superficies estén doradas, luego retira y reserva.
- 5Saltear los champiñones y el ajo

Añade el ajo picado y los champiñones laminados en la misma sartén utilizada para las gambas. Sazona con sal y pimienta negra y saltea durante 2-3 minutos. Continúa cocinando hasta que la humedad de los champiñones se evapore y obtengan un buen color.
Tip: No llenes demasiado la sartén, ya que esto ayuda a que los champiñones se doren en lugar de cocinarse al vapor. - 6Desglasar con vino blanco

Vierte 80g de vino blanco en la sartén con los champiñones y el ajo salteados para realzar el sabor. Remueve durante 1-2 minutos hasta que el alcohol se haya evaporado por completo.
Tip: Desglasar ayuda a despegar todos los sabrosos trozos dorados del fondo de la sartén. - 7Combinar la pasta y la salsa

Añade los espaguetis hervidos directamente a la sartén con los champiñones y las gambas salteadas. Mezcla todo bien para asegurar que la pasta esté bien cubierta con los jugos de la sartén.
Tip: Si la mezcla parece demasiado seca en este paso, añade un chorrito del agua de cocción de la pasta reservada para crear una mejor consistencia. - 8Añadir la pasta de trufa

Añade dos generosas cucharadas de pasta de trufa negra a la sartén con la pasta y los ingredientes. La aromática pasta infusionará todo el plato con un sabor rico, terroso y cargado de umami.
Tip: Asegúrate de que la pasta de trufa esté distribuida uniformemente por los fideos para un sabor constante en cada bocado. - 9Emulsionar con yema de huevo

Rompe con cuidado una yema de huevo pasteurizada directamente sobre la mezcla de pasta. Apaga el fuego y utiliza el calor residual de la sartén para emulsionar la yema con los demás ingredientes, creando una capa rica y cremosa para los espaguetis.
Tip: Usar solo la yema añade cremosidad sin la grasa pesada de la nata, manteniendo el plato más ligero mientras se conserva una textura aterciopelada.